Este historiador nacido en El Cairo en 1363-1364, dedicó la primera parte de su vida intelectual a la enseñanza y la religión; interés que se tradujo en el desempeño de diversas profesiones como la de juez, predicador, imam, profesor de hadiz…
A partir de 1408 se trasladó a Damasco, donde pasó diez años. Alli decidió abandonar la vida pública para dedicarse a una nueva disciplina, la ciencia histórica, la cual pondrá en práctica a su vuelta a Egipto. Esta decisión de convertirse en historiador fue provocada por infuencia de Ibn Jaldún, del que parece que fue íntimo amigo.
Sus obras, además de numerosas, son de una importancia que ha perdurado a lo largo del tiempo.
Al-Maqrizi murió en la ciudad que le vio nacer en 1442.