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IBN JALDUN

El Mediterráneo en el s XIV

Auge y declive de los Imperios, Exposición en el Real Alcazar de Sevilla




Sevilla en el siglo XIV


 

Desde sus orígenes, Sevilla ha sido un importante puerto fluvial entre el Atlántico y el interior de Andalucía, y encrucijada de caminos entre ésta y el resto de la Península; de ahí, su importancia estratégica y las distintas dominaciones a la que fue sometida la urbe a lo largo de su historia.

 

 

Sevilla surgió como entidad política a la caída del califato de Córdoba (1035). Los abasíes absorbieron a muchos de los reinos de taifas como Carmona o Córdoba. A fines del siglo XI se produjo el fin del reino musulmán independiente de Sevilla y se adscribió al reino del almorávide Yusuf Ibn Tasufin (1091) y, posteriormente (1246), al almohade de Abu Ya’qub Yusuf. Este poder, el almohade -que propició el auge político-económico y urbano de la ciudad-, predominó hasta su conquista por Fernando III de Castilla (1248).
Estamos en la época de migraciones y movimientos de población que traen consigo las conquistas de territorio. Así, en palabras de Manuel González Jiménez “la conquista de Andalucía por Castilla fue algo más que un hecho de significado militar. El resultado más evidente fue la sustitución gradual de la población autóctona por repobladores cristianos venidos de todas partes. Ese éxodo masivo de población musulmana permite hablar, como lo hiciera el historiador tunecino de origen sevillano Ibn Jaldún, de la gran emigración o expulsión general de la población que siguió a la conquista de todas las grandes ciudades y villas de Andalucía”.


La población de Sevilla quedaba configurada con población procedente de todo el reino; llegaban a la ciudad gallegos, asturianos, vascos, extremeños castellanos viejos y castellanos nuevos, además de las minorías de mudéjares y judíos. Los musulmanes fueron expulsados de la ciudad por Fernando III pero algunos de estos grupos regresaron a Sevilla y se les ubicó en el barrio del Adarvejo, entre las parroquias de San Pedro y Santa Catalina, aunque, algunas de estas familias permanecieron viviendo en otras zonas de la ciudad hasta su conversión masiva al cristianismo.


De este modo, a mediados del siglo XIV, el padrón de Sevilla nos indica que existían en torno a 15.000 habitantes –lo que la situaba entre las mayores ciudades del reino-, una cifra muy parecida a la que pudo tener en la época de la primera repoblación. De ahí el carácter cosmopolita y aglutinador que siempre tuvo esta urbe.


En sus calles y edificios, apenas alterados por el conquistador cristiano, los nuevos pobladores convivían con las costumbres y cultura de la población musulmana que permanecía en la zona. Puede decirse que la capital del reino se había convertido en uno de los centros políticos más relevantes de Europa y punto de intercambio de mercancías y saberes, así mismo, de sus talleres salían bellas obras artesanales.

 

En esta época la ciudad ve reconvertidas sus mezquitas en lugares de culto cristiano al igual que la Gran Mezquita. Será siglo y medio después cuando después de sucesivas ampliaciones y transformaciones sobre la Mezquita Mayor almohade construida en el siglo XII, se construye la Catedral que será emblema de la Sevilla cristiana. Hoy en día, los únicos restos que se pueden contemplar de la mezquita son el Patio de los Naranjos y el alminar, la Giralda.

 

En la etapa medieval el Rey D. Pedro construye un palacio mudéjar (s. XIV) en el espacio amurallado del viejo Alcázar islámico. El Real Alcázar de Sevilla, sede de la Exposición  sobre Ibn Jaldún, y testigo del encuentro entre este historiador tunecino y el monarca Pedro I El Cruel, forma un conjunto monumental de gran belleza a lo que se une su condición de ser el más antiguo recinto real conservado y en uso de las monarquías hispanas y europeas.


La ciudad de Sevilla sirvió de síntesis de diferentes influencias artísticas que vivieron paralelas y se mezclaron como el popular gótico-mudéjar. También se convirtió en foco cultural al consolidarse como uno de los centros de impresión de libros en Europa.

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